Tigres perdió 2-0 ante FC Juárez —el equipo que llegaba al partido sin un solo punto en el Apertura 2026— y se quedó hundido en el lugar 16 de la tabla con apenas 7 puntos. La Liguilla está prácticamente descartada. Pero mientras la afición felina procesa una de las derrotas más humillantes en 17 años, su refuerzo Alan Franco eligió otro plan: esa misma noche, apareció de fiesta en El Havana, un antro en San Pedro Garza García, con vaso en mano y sin señales de que el desastre del equipo le importara lo más mínimo.
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Los detalles que Miguel Arizpe publicó en Mediotiempo
La información viene de la columna «Desde el Ángel» de Miguel Arizpe en Mediotiempo, quien detalló que una fuente propia lo alertó a las 00:24 del domingo cuando Franco todavía seguía dentro del antro. El columnista no fue piadoso con la descripción al jugador de Tigres: ‘el argentino Alan Franco parece no haberle importado un carajo y dijo: yo me voy a chupar, a divertir y a ver quién cae’.
El remate de la historia es que algunos asistentes al lugar, lejos de recriminarlo, decidieron mandarle una botella de Moët —que él aceptó sin problema. Arizpe lo leyó como lo que es: ‘vean ahí el compromiso de jugadores que les importa un carajo el momento por el que pasa el equipo’. La fuente de Arizpe, que estaba presente en el antro, fue igual de directa: ‘da coraje ver que los aficionados estamos encabronados por el pésimo torneo y este wey aquí chupando, cantando como si nada’.

Un refuerzo de Tigres que no convence a nadie
Arizpe no escondió su opinión sobre el nivel futbolístico del jugador tampoco. Lo describió como ‘un central de medio pelo, de 100 mil dólares‘, refiriéndose a su costo de contratación para este torneo. Franco llegó a Tigres UANL en el Apertura 2026 y su rendimiento dentro del campo no ha logrado justificar su presencia en un equipo que, con su nómina, debería pelear arriba de la tabla, no desde el fondo.
El contexto hace la imagen más difícil de digerir. Fernando Gorriarán, otro de los elementos del equipo, había declarado públicamente que cuando los resultados son malos no le gusta ni salir de su casa por la pena. Franco, al parecer, maneja otra filosofía. La comparación con la era de Daniel Guzmán al frente de Tigres entre 2009 y 2010 —cuando el equipo estuvo al borde del descenso y los excesos extracancha eran moneda corriente— no es casual: Arizpe la hace explícita, y dice mucho sobre el estado actual del club.




