El ascenso y descenso en la Liga MX volvió a la agenda política cuando el Senado organizó el conversatorio ‘Fuera de Lugar’ el 21 de septiembre, con legisladores, directivos de Expansión, futbolistas y abogados. El senador Clemente Castañeda fue más allá del debate y anunció una iniciativa concreta: convertir el mérito deportivo en una obligación legal para las Asociaciones Deportivas Nacionales. La reforma todavía no existe en papel definitivo, pero si avanza, cambiaría el argumento que la Liga MX ha usado para mantener cerrado el sistema desde la temporada 2020-21.
Te recomendamos: ¡Siguen los escándalos! Jugador de Tigres fue visto de antro tras hacer el ridículo ante Juárez
Qué dice exactamente la propuesta de Castañeda
La iniciativa no busca que el Congreso decida qué equipo sube o baja — Castañeda fue explícito en eso. Lo que propone es modificar el marco de la Ley General de Cultura Física y Deporte para que la movilidad deportiva entre categorías deje de ser una decisión interna de las organizaciones y se convierta en una exigencia legal. La diferencia es sutil pero importante: una cosa es que los legisladores administren la Liga, otra muy distinta es que la ley establezca que debe existir competencia real entre divisiones.
El punto de entrada jurídico ya existe: esa misma ley reconoce a las federaciones deportivas como Asociaciones Deportivas Nacionales y les asigna funciones públicas bajo la coordinación de la autoridad federal. Es decir, la autonomía de la Liga MX no la coloca fuera de todo marco legal. Ese resquicio es el que Castañeda quiere ampliar para que el mérito deportivo quede blindado por ley.

Por qué no es tan simple como aprobar la ley
Incluso si la iniciativa avanzara sin cambios en el proceso legislativo — discusión, modificaciones, votaciones — quedaría un segundo problema igual de grueso: el mecanismo concreto. Que exista una obligación legal de movilidad deportiva no significa que al día siguiente el campeón de Liga de Expansión juegue en Primera División.
La Liga MX ha mantenido históricamente una lista de requisitos de infraestructura, estadios, finanzas y certificación que los clubes de Expansión acusan de funcionar en la práctica como un muro. La temporada 2026-27 arrancó nuevamente sin ascenso ni descenso deportivo — y esa es exactamente la brecha que la reforma tendría que cerrar: no solo obligar a que exista el ascenso, sino definir bajo qué condiciones un equipo puede cumplir los criterios sin que esos criterios sean diseñados para que nadie los cumpla.
El camino real sería: reforma aprobada → reglamentación de las nuevas obligaciones → negociación con la Liga MX sobre los criterios de acceso → definición de plazos. Un proceso que, en el mejor escenario, no daría resultados inmediatos en la cancha.




