Lewis Hamilton llegó a Ferrari y ya habla como uno de los suyos: el siete veces campeón del mundo coincide con Charles Leclerc en que el coche tiene lo que necesita para brillar en Mónaco, donde las curvas lentas son el punto fuerte de la Scuderia. Pero el optimismo tiene techo: Hamilton ya puso el ojo en Mercedes y en la mejora que mostraron en la última carrera.
El circuito urbano de Mónaco es uno de los pocos del calendario donde la filosofía de diseño del Ferrari actual tiene ventaja real. Las curvas lentas y los cambios de dirección técnicos favorecen a un coche con buena carga aerodinámica a baja velocidad, y Lewis Hamilton lo sabe mejor que nadie: lleva suficientes vueltas al Principado como para leer el asfalto casi sin mirar. Su lectura es directa —»nuestro coche va bien en curvas lentas, así que creo que seremos competitivos»— y la comparte con Leclerc, que ha dicho lo mismo en las previas al GP.
El matiz que Lewis Hamilton no se guardó: Mercedes está acelerando
No es la primera vez que un piloto de Ferrari entra a la semana de Mónaco con expectativas altas y la pista les da la razón. El trazado del Principado históricamente premia a los coches que equilibran carga y agilidad, y penaliza a quienes dependen de la velocidad punta en rectas. En ese tablero, Ferrari sale con ventaja sobre el papel.
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Donde la nota se pone interesante es en el segundo tramo de su declaración. Lewis Hamilton no se limitó a vender a Ferrari: dejó caer que Mercedes —su exescudería— llegará a Mónaco con impulso tras la mejora que mostró en la carrera anterior. «No creo que seamos necesariamente los más rápidos», dijo, y esas pocas palabras dicen mucho viniendo de alguien que conoce de adentro cómo trabaja Brackley cuando encuentra el camino.
La pregunta que deja abierta es si esa mejora de Mercedes se traslada a un circuito como Mónaco, donde las rectas son casi inexistentes y el motor importa menos que la aerodinámica y el setup. Si la ventaja de las flechas de plata viene de eficiencia en alta velocidad, el Principado podría neutralizarla. Si viene de balance general, Ferrari tendrá que empujar más de lo esperado. El propio Lewis Hamilton parece no tener la respuesta todavía —y eso, en vísperas de carrera, ya es noticia.















