Hay pilotos que llegan a un equipo y se adaptan a lo que hay. Y hay pilotos que llegan cuando todavía no hay nada. Checo Pérez y Valtteri Bottas pertenecen ahora a esta segunda categoría, y la experiencia, dice, no se parece a nada de lo que vivieron en años anteriores en otras escuderías.
El finlandés ha confesado que su rol en la construcción del Cadillac F1 ha ido mucho más allá de los límites habituales de un piloto de pruebas. Ha participado en decisiones técnicas de base, incluyendo algo tan concreto y revelador como el diseño del volante. «Nunca había sido parte del diseño del esquema de un volante, ni de elegir exactamente qué botones van en él», reconoció Bottas, dejando claro que esto es territorio desconocido incluso para un veterano con más de 200 Grandes Premios en sus espaldas.
Checo Pérez y Bottas, una dupla que construye para el futuro
Junto a Bottas, Checo Pérez completa una pareja de pilotos con un perfil poco común en la parrilla actual: dos veteranos que han dejado atrás la urgencia de los resultados inmediatos para apostar por un proyecto a largo plazo. Ninguno de los dos está en Cadillac buscando un título este año. Están poniendo los cimientos.
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Es una apuesta que requiere paciencia y una mentalidad diferente a la que exige pelear por podios cada fin de semana. Pero también es, probablemente, la historia más interesante que la Fórmula 1 tiene ahora mismo fuera de los grandes equipos: la de un fabricante americano intentando construir desde cero algo capaz de competir con décadas de experiencia europea.















