Donald Trump tomó partido en la crisis más seria de la FIFA en años: publicó en su cuenta de Truth Social que la federación cometería ‘un terrible error’ si reemplaza a Gianni Infantino. El mensaje llega mientras UEFA, Concacaf y la AFC se posicionan contra el presidente de la FIFA, y una investigación del Comité Olímpico Internacional (COI) examina si Infantino rompió sus estatutos de neutralidad política.
El esquema que encendió todo
La crisis no nació de la nada. Infantino intentó crear la FIFA Forward Enterprise (FFE), una empresa que concentraría los beneficios comerciales del Mundial bajo el control teórico de la FIFA, pero con inversores de capital privado supervisados por el banco JP Morgan e impulsados por Josh Kushner, cuñado de Ivanka Trump. El problema: Infantino ocultó el esquema a las federaciones miembro de la FIFA, según reveló The Times. Ese movimiento fue el detonador.
Las reacciones no se hicieron esperar. UEFA (Europa), Concacaf (Norteamérica, Centroamérica y el Caribe) y la AFC (Asia) se alinearon en contra de Infantino. Del otro lado, Conmebol (Sudamérica) y la CAF (África) todavía lo respaldan. La FIFA, el organismo que gobierna el deporte más popular del planeta, lleva semanas en un cisma abierto que nadie parece saber cómo cerrar, y el Mundial 2026 ya está en el centro de la tormenta como uno de los activos más grandes en disputa.
Trump e Infantino: una amistad que nunca fue discreta
La relación entre ambos viene de abril de 2017, cuando Estados Unidos presentó su candidatura para coorganizar el Mundial junto con México y Canadá. Desde entonces, los gestos de Infantino hacia Trump no han sido exactamente sutiles: en diciembre de 2025, durante el sorteo del Mundial 2026 en Washington, Infantino le entregó a Trump el Premio FIFA de la Paz sin ningún mecanismo de elección transparente. Semanas antes, en el America Business Forum de Miami, el presidente de la FIFA criticó abiertamente a los opositores de Trump y pidió apoyarlo.
FairSquare, organización dedicada a vigilar los derechos humanos en el deporte, interpretó ambos episodios como una ruptura flagrante de la neutralidad política que exige el cargo. La queja llegó al COI, del que Infantino es miembro, y ese organismo abrió una investigación interna para determinar si hubo violación de sus estatutos. Ahora Trump, lejos de guardar distancia, sale a defenderlo públicamente en Truth Social. La interferencia política en la FIFA ya no es una sospecha: es una declaración escrita.
Lo que está en juego va más allá del cargo de Infantino. Un esquema financiero con capital privado sin supervisión real de las federaciones, y un presidente que lleva en el cargo desde febrero de 2016 sin señales de querer salir. Trump y Infantino lo niegan todo implícitamente con este mensaje, pero hay tres confederaciones, un banco global, el cuñado de Ivanka y el COI que dicen otra cosa.



