Una semana después de la Final del Mundial 2026, Gianni Infantino publicó un comunicado de 900 palabras en su Instagram y en el sitio de la FIFA para atacar a quienes considera responsables de ‘difundir odio y falsos rumores’ sobre el torneo. No hubo rueda de prensa, no hubo debate: 15 páginas en una red social y un tono que oscila entre el discurso de victoria y el ajuste de cuentas. Las críticas que motivaron el texto sí existían, eran concretas y venían de varios frentes.
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Las críticas que Gianni Infantino no quiso nombrar directamente
El comunicado de Gianni Infantino habla de ‘odio’ y ‘falsos rumores’, pero no responde ninguno de los señalamientos puntuales que recibió la FIFA durante el torneo. El primero: la negativa de entrada a Estados Unidos a varios dirigentes del equipo de Irán, a un árbitro de Somalia y a aficionados, lo que generó una crisis diplomática menor pero real dentro de la competencia. El segundo, más delicado: la presunta intervención del presidente Donald Trump para que Folarin Balogun evitara una sanción por tarjeta roja. Si eso ocurrió, significa que un mandatario nacional influyó directamente en una decisión deportiva de un organismo que presume de independencia política.

Los otros dos frentes son más mundanos pero igual de incómodos: los precios de boletos fueron los más altos en la historia de un Mundial, y los 104 partidos del torneo incluyeron pausas comercializadas a mitad de cada tiempo, un formato nuevo que muchos aficionados y medios rechazaron como una intromisión del negocio en el ritmo del juego. Nada de esto apareció refutado en el texto de Gianni Infantino. En cambio, el Mundial 2026 y sus polémicas arbitrales se acumularon durante semanas sin una respuesta institucional directa.
Qué dijo Gianni Infantino y por qué el tono importa
‘Lamento que estuvieran tan consumidos por el odio y la crítica que se lo perdieron todo’, escribió el presidente de la FIFA, dirigiéndose específicamente a ‘quienes están detrás de sus plumas y papeles, detrás de sus pantallas’. Es un ataque a periodistas y analistas, no una defensa de los hechos. La estrategia narrativa del comunicado es clara: presentar al torneo como un éxito indiscutible de ‘alegría y unión’ y a sus críticos como actores de mala fe que no estuvieron en las calles de Canadá, México y Estados Unidos.
El contexto de fondo lo complica más. Gianni Infantino lleva diez años al frente de la FIFA y su relación con la prensa es notoriamente tensa. Su conferencia de prensa en Ciudad de México, en la víspera del torneo, fue la primera con asistencia completa de medios internacionales desde marzo de 2023. Que un presidente de organismo deportivo evite a los medios durante más de dos años y luego les dedique un comunicado de 15 páginas en Instagram resume bastante bien la dinámica de poder que Infantino ha construido: hablar cuando él quiere, en el canal que él controla, sin posibilidad de réplica en tiempo real.




