Lo vivido esta jornada con el Necaxa Femenil es la prueba irrefutable de que lo imposible es solo una jugada de distancia. En un partido que terminó con un amargo sabor de boca para las Centellas tras caer 4-1 frente a las Amazonas, una jugada en particular ha dado la vuelta al mundo por su naturaleza bizarra y tragicómica. Karoll López, delantera del conjunto hidrocálido, tuvo en sus botines el gol más sencillo de su carrera, pero el destino quiso que la pelota terminara en la red de la forma más accidentada imaginable: un tiro al poste que rebotó directamente en el rostro de una defensora de Tigres Femenil para convertirse en un autogol insólito.
Necaxa protagonizó un momento que mezcla la mala suerte con la fortuna más extraña del deporte, recordándonos que en el fútbol femenil, la entrega y lo inesperado siempre van de la mano.
Así fue la jugada
Para quienes no pudieron ver el encuentro en vivo, la descripción literal parece sacada de un video de bloopers de los años 90. Karoll López se encontró con un balón a merced, con la portería abierta y toda la ventaja del mundo. Era el momento de gloria para el Necaxa, la oportunidad de sacudir el dominio regio.
Sin embargo, al momento de definir, el balón caprichoso se estrelló en el metal. El sonido del poste suele ser el fin de la esperanza, pero en esta ocasión, fue solo el primer acto. El rebote, con una trayectoria geométrica casi malintencionada, impactó de lleno en la cara de una jugadora de Tigres que intentaba cerrar la pinza, mandando el esférico al fondo de su propia portería.

Lo que debió ser un festejo de técnica individual se convirtió en una celebración por accidente. Las jugadoras del Necaxa no sabían si reír o correr a abrazar a su compañera. Por su parte, el conjunto felino quedó en estado de shock; recibir un gol es parte del oficio, pero recibirlo tras un balonazo en el rostro de tu propia defensa es un golpe anímico difícil de procesar.
Este incidente pone sobre la mesa el crecimiento de la exposición mediática del fútbol femenil. Hace una década, una jugada así habría quedado en una anécdota contada por los asistentes al estadio. Hoy, gracias a las redes sociales, el autogol provocado por el poste de Karoll López es tendencia, atrayendo miradas hacia una liga que, más allá de los errores cómicos, demuestra una intensidad competitiva que no pide permiso a nadie.

Necaxa y la élite de Tigres Femenil
Más allá del morbo que genera la jugada del autogol, no podemos ignorar la realidad deportiva que imperó en el encuentro. Perder 4-1 es un resultado contundente que refleja la distancia que aún separa a las instituciones con mayores recursos de aquellas que luchan por consolidarse.
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Tigres Femenil no se dejó amedrentar por la extraña anotación en contra. Con la jerarquía que las caracteriza, las Amazonas retomaron el control del mediocampo, explotando las bandas y castigando cada desatención defensiva del cuadro de Aguascalientes. El Necaxa, a pesar de tener ese «empujón» anímico del autogol fortuito, no logró sostener el ritmo físico que impone un equipo acostumbrado a pelear títulos cada semestre.




