Christian Martinoli no se guardó nada después de conocer la convocatoria de México para el Mundial 2026. El narrador de TV Azteca arremetió contra varios de los elegidos — Guillermo Ochoa, Edson Álvarez, Chino Huerta — y lanzó una crítica de fondo: que jugar en Europa se convirtió en un pase automático a la Selección, sin importar el nivel real de cada jugador en la temporada.
Te recomendamos: ¿Un ojo de la cara? FIFA libera boletos para la inauguración del Mundial y estos son los precios
La frase que nadie en la Federación va a querer escuchar
Christian Martinoli fue directo al nombrar casos: Guillermo Ochoa, en sus propias palabras, ‘no está en su mejor momento’ y su convocatoria es ‘un homenaje en vida’. A Edson Álvarez le reclamó la temporada que tuvo con el Fenerbahce. También mencionó a Huerta, Chaquito y Chávez como ejemplos del mismo patrón.

La tesis que lanzó es más incómoda que los nombres: si la Federación convoca a los europeos ‘estén como estén’, debería decirlo abiertamente en lugar de vender la idea de que esos jugadores van a marcar una diferencia competitiva. ‘Nos evitamos problemas’, dijo. En otras palabras: si el criterio es la plaza y no el rendimiento, al menos que sea honesto.
¿Le falta razón a Christian Martinoli?
La temporada de Edson Álvarez en el Fenerbahce no fue la que se esperaba cuando salió del West Ham. La situación de los mexicanos en Europa ha generado debate constante sobre si la vitrina del Viejo Continente sigue siendo garantía de nivel o solo de salario.

Ochoa, por su parte, lleva temporadas de más a menos desde que salió del Salernitana. La pregunta que Martinoli hizo en voz alta — y que el aficionado promedio se lleva haciendo desde hace meses — es si Javier Aguirre evalúa forma actual o si hay inercias que nadie se atreve a romper.
Con el Mundial siendo en casa, el margen de error se achica. La presión no va a bajar — va a escalar cada semana hasta que arranque el torneo. Y declaraciones como la de Christian Martinoli son el termómetro más claro de lo que siente la afición: expectativa baja, exigencia alta y cero paciencia para discursos oficiales.














