General Motors lleva tiempo construyendo su caso para entrar a la Fórmula 1 con Cadillac, pero hasta ahora faltaba la pieza más concreta: el motor. En 2026, ese debate dejó de ser abstracto. La FIA y la FOM discuten activamente un reglamento de motores simplificado para 2029 que incluiría V8 de mayor cilindrada, y Mark Reuss, presidente de GM, respondió exactamente como se esperaba: dijo que saben hacer V8, que tienen el historial y que están encantados con esa oportunidad. Eso no es entusiasmo corporativo — es posicionamiento.
La Fórmula 1 opera con motores híbridos de 1.6 litros turbo desde 2014, una regulación diseñada para atraer fabricantes con expertise en electrificación. Eso dejó fuera durante años a empresas como GM, cuya identidad de rendimiento vive en los V8. Pero en 2026, la conversación cambió de dirección: con el nuevo reglamento de motores vigente desde esta temporada — que ya redujo la complejidad del sistema híbrido respecto a la era anterior — la FIA y los equipos discuten una segunda etapa de simplificación para 2029-2030, que abriría la puerta a configuraciones de mayor cilindrada y menos dependencia de la electrificación de alto costo. GM lleva meses monitoreando esa negociación.
Cadillac en el grid: de aprobación política a proyecto real
Reuss fue específico al mencionar los programas GTP y GTD Pro como evidencia de que GM no llega a explorar — llega con curriculum. Esos programas de resistencia, donde Cadillac compite en Le Mans y el IMSA WeatherTech Championship, son la prueba técnica de que la marca puede construir powertrains de alto nivel. Lo que estaba sobre la mesa en 2026 era si Cadillac sería solo constructor de chasis o también motorista. La declaración de Reuss apunta a lo segundo.
Cadillac obtuvo luz verde de la FIA en enero de 2024 para unirse como décimo equipo del grid. El proceso fue tortuoso: los equipos existentes bloquearon durante meses la entrada argumentando dilución de ingresos, hasta que la FOM — bajo presión de Liberty Media y del propio ecosistema político de la F1 — validó la candidatura. Para 2025, el equipo ya operaba en estructura, con Michael Andretti como cara visible y el respaldo financiero e institucional de GM detrás.
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En la temporada 2026, Cadillac compite en el grid con chasis propio pero usando motorización de Ferrari. Si los V8 entran al reglamento de 2029, GM pasaría de socio de chasis a jugador completo del paddock: diseñando, fabricando y suministrando unidades de potencia. Eso cambia su peso político, su capacidad de negociación con la FOM y su atractivo para fichajes técnicos de primer nivel.
La declaración de Reuss no salió de la nada. Salió de una empresa que lleva dos años dentro del ecosistema F1 y que encontró en el debate del V8 la justificación técnica perfecta para dar el siguiente paso.














