Granit Xhaka lo admitió: obtuvo un certificado falso de vacunación contra el COVID-19 durante la pandemia. El capitán de la selección de Suiza y del Sunderland confesó que actuó por una ‘profunda desconfianza hacia la vacuna’, y ahora enfrenta una investigación abierta por la Fiscalía de Lucerna que, si lo declara culpable, podría llevarlo a prisión por hasta cinco años.
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De la capitanía a la sala de juicios
A sus 33 años, Granit Xhaka era una de las figuras más sólidas del fútbol europeo: capitán de su selección, referente del mediocampo y uno de los jugadores con más presencia en la Premier League durante la última década con el Arsenal. Pero la misma firmeza con la que daba instrucciones en el campo es la que ahora lo puso en una posición incómoda fuera de él.
El jugador reconoció que acudió a un médico de Lucerna para obtener un certificado de vacunación que no correspondía a una inoculación real. La Fiscalía del cantón lleva la investigación tanto contra Granit Xhaka como contra ese médico, buscando determinar si hubo falsificación de documentos o utilización fraudulenta de certificados sanitarios. Según los reportes del caso, la lista de futbolistas involucrados en escándalos legales va creciendo con perfiles que nadie esperaba ver ahí.
El propio Granit Xhaka salió a declarar: ‘Asumo la responsabilidad de mi decisión y cooperaré plenamente con las autoridades competentes’. Una frase que suena a mea culpa pero que todavía no define qué tan profundo es el hoyo legal en el que se metió.

Fuera de la concentración y con el futuro en pausa
La Asociación Suiza de Fútbol (ASF) confirmó que Granit Xhaka no estará en la concentración que arrancó este lunes en Belek, Turquía, y se perderá los cuatro partidos de la próxima fecha de la Nations League. La federación dejó claro que, una vez cerrado el periodo internacional, volverá a evaluar la situación antes de tomar decisiones definitivas sobre su futuro con el equipo.
Es una suspensión que duele simbólicamente tanto como deportivamente: Xhaka no es solo un jugador más del combinado helvético, es el capitán. Quitarle el brazalete —aunque sea de manera temporal— manda un mensaje sobre cómo la federación quiere manejar la crisis. La presunción de inocencia sigue vigente, pero el daño a la imagen ya está hecho.
Lo más delicado del caso sigue siendo la cifra: si la Fiscalía acredita los delitos investigados, Xhaka podría enfrentar una condena de hasta cinco años de prisión. Suiza tiene legislación clara sobre falsificación de documentos y certificados sanitarios, y los tribunales no han sido especialmente generosos con quienes usaron la pandemia como terreno para el fraude.





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