En el automovilismo sobran las anécdotas llamativas, pero pocas tan inesperadas como la que involucra a Fernando Alonso y una posible participación en uno de los eventos más simbólicos de España en 2011. Durante la visita del Papa Benedicto XVI al país, surgió una propuesta tan llamativa como poco convencional: que el piloto asturiano fuera el encargado de conducir el papamóvil.
La historia fue revelada por Yago de la Cierva, coordinador del viaje del actual Papa León XIV a España, quien recordó que la idea fue planteada en plena organización del evento. Según contó, la propuesta generó una reacción inmediata entre los responsables del protocolo, quienes descartaron por completo esa posibilidad pese a que, en tono distendido, defendieron que Alonso sabía perfectamente cómo manejar bajo cualquier circunstancia.
Fernando Alonso pudo conducir el papamóvil
La sola posibilidad de ver a Fernando Alonso al volante del papamóvil habría sido una imagen histórica y difícil de olvidar. No solo por el peso mediático del bicampeón del mundo de Fórmula 1, sino también por lo peculiar de mezclar a una de las grandes figuras del deporte español con un acto de enorme relevancia religiosa e institucional.
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Sin embargo, el protocolo terminó imponiéndose y la responsabilidad quedó en manos de un policía nacional, como marcan este tipo de recorridos oficiales. Aun así, la anécdota dejó una escena imaginaria que hoy vuelve a captar la atención de aficionados al motor y curiosos por igual.
Con el paso del tiempo, Fernando Alonso ha protagonizado momentos memorables en circuitos de todo el mundo, pero esta historia demuestra que su figura también ha estado ligada a episodios insólitos fuera de las pistas. Esta vez no hubo casco, ni semáforos, ni parrilla de salida, pero sí una anécdota que bien pudo quedar para la historia popular del deporte español.















