Miguel Herrera tiene nuevo club y esta vez el escenario es la Liga MX, con el regreso del Atlante FC, que lo eligió como su director técnico y lo rodeó de Federico Vilar y Ricardo Carbajal para armar el cuerpo técnico. No es la primera vez que el Piojo aterriza en un proyecto que necesita nombre y carácter, pero sí es la primera vez que los Potros de Hierro apuestan tan fuerte por un perfil con tanto historial encima — dentro y fuera de las canchas.
Te recomendamos: Esteban Andrada se vuelve LOCO en España y le acomoda tremendo gancho al capitán rival
Por qué el Atlante apostó por Miguel Herrera
El Atlante no es un club cualquiera en la historia del fútbol mexicano: tres títulos de Primera División, una Copa Libertadores disputada y una identidad que sobrevivió al descenso y a varios intentos fallidos de regreso. Pero llevan temporadas buscando un técnico que no solo sepa de fútbol, sino que genere conversación. El Piojo Herrera hace exactamente eso.
Miguel Herrera llega después de su paso por la selección de Costa Rica, donde tuvo resultados irregulares y no pudo guiar al combinado al Mundial antes de salir. En la Liga MX con el Atlante, el nombre pesa diferente: no hay tanto presupuesto, pero hay más libertad para construir y, sobre todo, para volver a ganar credibilidad. Para el Piojo, este movimiento puede ser un trampolín o un epitafio — depende de cómo lo lea él.

Vilar y Carbajal: el equipo que rodea al Piojo
Federico Vilar no es un nombre nuevo en el futbol mexicano. Su llegada junto a Ricardo Carbajal sugiere que Miguel Herrera armó un cuerpo técnico de confianza, gente con quien ya trabajó o cuya dinámica conoce. En este nivel, eso importa: la Liga MX no da margen para el período de adaptación largo.
La apuesta del Atlante es clara: rodear al Piojo de gente que lo opere bien para que él se enfoque en lo que mejor sabe hacer, que es motivar, confrontar y ganar partidos cuando la presión aprieta.

El Piojo en la Liga MX: ¿regreso o reciclaje?
La narrativa más fácil sería decir que Miguel Herrera bajó de categoría. Pero el futbol mexicano tiene la costumbre de reciclar figuras en los diferentes clubes y verlas rebotar al máximo nivel — o desaparecer. El Piojo ya dirigió a la Selección Mexicana, llevó al América a dos títulos de Liga MX y tiene un expediente que incluye tanto el puñetazo en el aeropuerto de Philadelphia como victorias que pocos técnicos mexicanos pueden presumir.
Lo que haga en el Atlante va a decir mucho sobre si todavía hay capítulos por escribir en su carrera o si este es el cierre discreto de un técnico que fue demasiado grande para los espacios que le quedaron disponibles. Los Potros necesitan resultados. El Piojo necesita una redención narrativa. Por ahora, los dos necesitan lo mismo.















