¡Polémica mundial! Arrancaron los Enhanced Games en Las Vegas, los Juegos Olímpicos donde el doping y los esteroides son legales. Conoce el fracaso de sus récords.
Mucha jeringa y pocos récords: El fracaso de las marcas mundiales
¡Se les desinfló el globo! Los organizadores del evento andaban muy soberbios presumiendo que, gracias a la barra libre de hormonas y fármacos aprobados por la FDA, veríamos llover récords mundiales en Las Vegas. Pusieron sobre la mesa premios tentadores de 250 mil dólares por prueba y hasta 1 millón de dólares si alguien despedazaba una marca del planeta. Al final, el calor de Nevada y la cruda realidad de la competencia los bajaron de su nube: fracasaron rotundamente al conseguir una sola marca superada.
Supondríamos que con la vía libre para consumir esteroides anabólicos veríamos hazañas sobrehumanas, pero los cuerpos tronaron. En halterofilia, el estadounidense Wesley Kitts y el canadiense Boady Santavy fallaron de forma estrepitosa en la arrancada, incluso cuando los organizadores en un acto desesperado les regalaron un cuarto intento fuera de reglamento. Tampoco hubo milagro para Hafthor ‘Thor’ Bjornsson (el famoso actor de Game of Thrones), quien se quedó con las ganas de superar su propio récord de 510 kg en peso muerto.
El «villano» de la noche: Un récord con trampa que salvó el orgullo
Para evitar un cierre completamente vergonzoso, la natación sacó las papas del fuego en la última prueba del calendario. El nadador griego Kristian Gkolomeev se embolsó el millón de dólares al cronometrar 20.81 segundos en los 50 metros libres, superando el récord mundial oficial (20.88).
¿El pequeño gran detalle? El «dopaje» no solo fue químico, sino tecnológico. Gkolomeev no solo iba potenciado en la sangre, sino que saltó a la piscina usando los famosos supertrajes sintéticos de poliuretano, una indumentaria que está estrictamente vetada y prohibida desde el año 2010 en la natación internacional por dar una ventaja injusta de flotabilidad. Obviamente, al ser una competencia «mutante», la marca carece por completo de reconocimiento oficial ante los ojos del deporte formal.
La bofetada de los atletas limpios
El momento más icónico y humillante para la organización ocurrió cuando atletas que decidieron competir completamente limpios y sin una sola gota de sustancias en el cuerpo terminaron dándoles un baile a los que iban dopados:
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- Fred Kerley: El velocista estadounidense y campeón mundial en 2022 corrió los 100 metros planos con unos impresionantes 9.93 segundos sin usar absolutamente nada. Al terminar, les dejó un recado a sus rivales «mejorados»: “Tienen que entrenar un poco más duro. Ponerse las pilas un poco más”.
- Hunter Armstrong: Destrozó la piscina en los 50 metros espalda cronometrando 24.21 segundos con el cuerpo 100% limpio, superando a competidores que iban hasta las manitas.
Guerra legal y riesgos mortales
Mientras los creadores defienden que este modelo de negocio se inspira en la lógica comercial de Red Bull (para vender sus propios productos de potenciación de la marca Enhanced), las federaciones internacionales y la Agencia Mundial Antidopaje (WADA) ya declararon la guerra. Lord Coe, presidente de World Athletics, calificó de «morónico» el evento y advirtió que cualquier atleta que apoye este show quedará suspendido de por vida de competencias oficiales.
Por su parte, los expertos de salud encendieron las alarmas por las consecuencias fatales a largo plazo que este experimento médico puede dejar en los 42 atletas participantes, incluyendo insuficiencias cardíacas, daños hepáticos y renales irreversibles. Como respuesta, los Enhanced Games ya interpusieron una demanda antimonopolio colosal por 800 millones de dólares contra los comités olímpicos oficiales. ¡Esta batalla apenas comienza!
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