México podría estar a las puertas de hacer historia en el fútbol americano. Steve Young, ex mariscal de campo de la NFL, ha insinuado que la capital mexicana, con el renovado Estadio Azteca, podría postularse en un futuro para albergar el evento deportivo más grande de Estados Unidos: el Super Bowl. Aunque la Liga ha confirmado su regreso al país en 2026, la apertura a la idea de llevar el «Súper Tazón» a tierras aztecas es una señal inequívoca de la importancia de este mercado.
La declaración, que ha encendido la ilusión de los aficionados, demuestra que la NFL ve a México no solo como una sede internacional temporal, sino como un socio estratégico a largo plazo.
México, un mercado rentable
La relación entre la NFL y México es histórica, y el mercado mexicano es el más importante fuera de Estados Unidos. El comisionado Roger Goodell ya confirmó que, tras las remodelaciones del Estadio Azteca para el Mundial de la FIFA 2026, los juegos de temporada regular regresarán a la Ciudad de México.
Sin embargo, el objetivo podría ser mucho más ambicioso. La apertura a la posibilidad de un Super Bowl en México es el reconocimiento máximo al fervor de la afición y a la infraestructura que el país está desarrollando.
El Coloso de Santa Úrsula es el único estadio en el mundo que habrá albergado tres inauguraciones de la Copa del Mundo de la FIFA. Esta capacidad logística y el impacto histórico le otorgan una ventaja única para postularse a cualquier evento deportivo de élite.
La figura de Jerry Jones, dueño de los Dallas Cowboys (la franquicia más popular en México), ha sido fundamental. Jones ha reiterado que el regreso de su equipo al Azteca es una prioridad, lo que demuestra la confianza de los dueños de la Liga en el mercado mexicano.

La gran apuesta
Aun con la declaración optimista de Steve Young, albergar un Super Bowl requiere una serie de requisitos logísticos y de infraestructura que van más allá del estadio:
El evento exige capacidad hotelera de lujo para miles de visitantes, delegaciones y personalidades VIP. Además, el operativo de seguridad y el blindaje logístico deben ser impecables para un evento que atrae la atención global.

El Super Bowl es una semana completa de eventos, conciertos y activaciones que requieren una infraestructura urbana capaz de manejar el tráfico y la afluencia de millones de personas.
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A pesar de estos retos, el hecho de que la NFL contemple a México en la conversación del Super Bowl es un triunfo para el deporte mexicano, confirmando que la pasión por las tacleadas está en el radar de los grandes líderes del fútbol americano.




