Imagina llegar a ver a los Pittsburgh Steelers y que el estadio todavía huela a hot dogs del juego de los Pirates de la noche anterior. Eso era normal en los setenta. Durante casi tres décadas, varias ciudades construyeron un solo recinto para dos equipos de ligas distintas, con campos incompatibles y fanáticos que compartían las mismas gradas de concreto. Los llamaron cookie-cutter stadiums, o «donas de concreto»: circulares, simétricos, funcionales y, con el tiempo, odiados por casi todos.
Su historia
El modelo no nació de la nada. La NFL llevaba décadas rentando parques de béisbol porque no tenía el músculo económico para construir sus propios estadios. En los años sesenta, los gobiernos municipales encontraron la solución perfecta —al menos en papel— : financiar con fondos públicos un solo recinto que sirviera a dos franquicias.
El precursor fue el RFK Stadium en Washington D.C., inaugurado el 1 de octubre de 1961 con un costo de $24 millones. Ahí convivieron los Redskins de la NFL y los Senators de la MLB. Cinco años después, el 12 de mayo de 1966, abrió el Busch Memorial Stadium en St. Louis con el mismo presupuesto: $24 millones. La rareza de ese caso es que albergó a dos equipos con el mismo nombre: los Cardinals de béisbol y los Cardinals de fútbol americano.
El modelo se consolidó con tres estadios construidos casi al mismo tiempo. El 30 de junio de 1970 abrió el Riverfront Stadium en Cincinnati, con un costo de menos de $50 millones, sede de los Reds y los Cincinnati Bengals. Dos semanas después, el 16 de julio de 1970, llegó el Three Rivers Stadium en Pittsburgh, construido por $55 millones, donde los Pirates y los Steelers compartirían casa durante tres décadas. Y el 10 de abril de 1971, los Philadelphia Eagles y los Phillies estrenaron el Veterans Stadium, cuyo costo final rondó los $63–65 millones después de sobrecostos y cambios de diseño.
Lo que los hacía distintos… y lo que los hacía insoportables
El truco técnico era el AstroTurf: el césped artificial permitía reconfigurar el terreno de juego rotando secciones de asientos para pasar de un diamante de béisbol a una cancha de fútbol americano. Forma circular, simetría perfecta, capacidad de entre 60,000 y 70,000 personas. En teoría, un estadio para todos. En la práctica, un estadio que no era ideal para nadie.
El Veterans Stadium de Filadelfia se ganó una reputación especialmente mala. Su superficie de AstroTurf instalada directamente sobre concreto fue considerada la peor cancha de la liga: dura, rápida y peligrosa para las rodillas. Los jugadores la detestaban. Y eso sin contar que la experiencia del aficionado en un estadio diseñado para dos deportes distintos nunca terminaba de cuajar para ninguno de los dos.
Vale aclarar un mito: no todos los estadios compartidos usaban césped artificial. El Oakland Coliseum, Shea Stadium y Candlestick Park, entre otros, mantuvieron pasto natural. La asociación entre cookie-cutter y AstroTurf es real, pero no fue universal.
Momentos que se vivieron ahí
El Riverfront Stadium de Cincinnati arrancó su historia con un jonrón. Hank Aaron, de los Atlanta Braves, conectó el primer cuadrangular en la historia del recinto el mismo día de su inauguración, el 30 de junio de 1970. Dos semanas después, ese mismo estadio fue sede del Juego de Estrellas de la MLB del 14 de julio de 1970, recordado hasta hoy por la brutal colisión entre Pete Rose y el receptor Ray Fosse en el plato.
Three Rivers Stadium vivió momentos históricos de béisbol y fútbol americano en el mismo concreto. Los Pirates ganaron la Serie Mundial ahí en 1971 y 1979. Los Steelers, por su parte, vendieron cada juego en casa desde 1972 hasta el cierre del estadio, sin una sola entrada sin vender.
El caso más extremo de un estadio reventado fue el Shea Stadium de Nueva York en 1975: ese año albergó 161 juegos en total, incluyendo 14 partidos de la NFL en 12 semanas, mientras los Yankees renovaban su estadio y los Giants esperaban el suyo.
El primer juego de los Philadelphia Eagles en el Veterans Stadium, el 26 de septiembre de 1971, terminó en derrota: 42-7 ante los Dallas Cowboys. No fue el mejor estreno.
El golpe final al modelo llegó el 6 de abril de 1992, cuando los Baltimore Orioles inauguraron Oriole Park at Camden Yards. Costo: $110 millones. Era un parque diseñado exclusivamente para béisbol, con arquitectura que evocaba los estadios clásicos. Desde ese día, los cookie-cutter stadiums quedaron obsoletos. Después de 1992, se construyeron 22 nuevos estadios de MLB, todos de uso exclusivo.
Las demoliciones llegaron una a una. Three Rivers Stadium cayó por implosión el 11 de febrero de 2001. Veterans Stadium fue demolido el 21 de marzo de 2004. En su lugar llegaron recintos separados: Acrisure Stadium para los Steelers, PNC Park para los Pirates. El último estadio en uso compartido pleno entre NFL y MLB fue el Oakland Coliseum, hasta que los Raiders se mudaron a Las Vegas en 2020.
Los datos
- RFK Stadium — inaugurado el 1 de octubre de 1961; costo: $24 millones; capacidad: ~45,000.
- Three Rivers Stadium — inaugurado el 16 de julio de 1970; costo: $55 millones; capacidad: 47,971 béisbol / 59,000 fútbol americano.
- Veterans Stadium — inaugurado el 10 de abril de 1971; costo final: ~$63–65 millones; capacidad béisbol: 56,371 / fútbol: 65,358.
- Shea Stadium, 1975 — 161 juegos en una sola temporada, incluyendo 14 partidos de la NFL en 12 semanas.
- Oriole Park at Camden Yards — inaugurado el 6 de abril de 1992; costo: ~$110 millones; capacidad: 44,970.
- Desde 1992, se construyeron 22 estadios de MLB, todos de uso exclusivo.
- Oakland Coliseum — último estadio compartido NFL-MLB; los Raiders jugaron ahí hasta su mudanza a Las Vegas en 2020.
Preguntas rápidas
¿Por qué se llamaban «cookie-cutter stadiums»?
Por su forma circular y simétrica, idéntica de un estadio a otro, como si los hubieran cortado con el mismo molde para galletas. También se les decía «concrete donuts» por la misma razón.
¿Cuál fue el peor de todos?
El Veterans Stadium de Filadelfia tiene la peor reputación: su AstroTurf sobre concreto fue considerada la cancha más peligrosa de la liga, y tanto Eagles como Phillies jugaron ahí durante más de tres décadas antes de que lo demolieran en 2004.
¿Qué acabó con la era de los estadios multiusos?
La apertura de Camden Yards en Baltimore en 1992. Demostró que un estadio diseñado para un solo deporte era más rentable y mejor experiencia para el aficionado. Después de eso, nadie volvió a construir un cookie-cutter.
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Fuentes
- Multi-purpose stadium
- Football in baseball stadiums
- Groundshare
- Exhibition Stadium
- Riverfront Stadium
- Revoluntionary Stadiums
Foto: NFL.



