Los Buffalo Bills arrancan su training camp 2026 el martes 29 de julio en St. John Fisher University, Pittsford, y lo hacen con más preguntas abiertas que en cualquier otra temporada reciente. Joe Brady debuta como entrenador en jefe tras reemplazar a Sean McDermott, despedido el 19 de enero. Josh Allen tiene por primera vez desde Stefon Diggs un receptor de primer nivel. Y el fondo de todo esto: una franquicia que ha llegado a ocho postemporadas en nueve años y no ha pisado el Super Bowl ninguna vez.
McDermott afuera, Brady adentro: qué cambia en el coaching staff
Durante nueve temporadas, Sean McDermott construyó la cultura de los Bills desde cero: playoffs consecutivos, defensas de élite, la identidad de un equipo que gana en enero. Pero ganar en enero sin llegar a febrero terminó costándole el trabajo. La derrota ante los Denver Broncos en la ronda divisional fue la última de una serie de salidas postemporada que la organización ya no pudo sostener.
Joe Brady firmó un contrato de cinco años el 27 de enero de 2026 para convertirse en el entrenador 21 en la historia de la franquicia. No es un nombre desconocido en Orchard Park: llegó como entrenador de quarterbacks en 2023, fue promovido a coordinador ofensivo, y bajo su esquema los Bills promediaron 30.9 puntos por partido en 2024 y 28.3 en 2025, ambas cifras entre las cuatro mejores de la NFL. Brady prometió un camp ‘extremadamente duro’, con horarios más tempranos y mayor intensidad que los de su predecesor.
El otro cambio estructural llega en la defensa. Jim Leonhard, contratado el 31 de enero, está instalando una base 3-4 que reemplaza el sistema 4-3 que definió la unidad durante nueve años bajo McDermott. Para jugadores como el linebacker Terrel Bernard, eso significa aprender desde cero en un año donde cada snap en camp cuenta. Xabi Alonso y los vestuarios que cambian con un nuevo entrenador
DJ Moore, el arma que Josh Allen esperaba desde 2023
Hay un movimiento de offseason que define el tono de la temporada antes de que empiece el camp: el trade que trajo a DJ Moore desde los Chicago Bears a cambio de un pick de segunda ronda de 2026. Moore no llega solo como refuerzo; llega como solución a un problema que Josh Allen cargó durante dos años.
Desde que Stefon Diggs fue tradeado tras la temporada 2023, Allen no ha tenido un receptor número uno de verdad. Moore, que trabajó con Brady cuando este era coordinador ofensivo en Carolina, conoce su sistema. La química ya existe. Y para un quarterback que lleva nueve temporadas en la liga, firmado hasta 2030, tener un target confiable en rutas profundas cambia qué tan peligrosos pueden ser los Bills en enero.
En ese mismo rol de ‘make or break’, el wide receiver Keon Coleman llega al camp sabiendo que un segundo año sin explosión puede cerrarlo de la jerarquía de recepción. El tight end Dalton Kincaid, con su opción de quinto año ya ejercida, también necesita mostrar salud y consistencia después de una temporada irregular. Y el rookie Skyler Bell entra en la mezcla buscando ganarse minutos reales.
El estadio nuevo y lo que el camp del 29 de julio realmente inaugura
El training camp arranca en St. John Fisher University el 29 de julio y se extiende hasta el 7 de agosto, antes de trasladarse al nuevo Highmark Stadium en Orchard Park. El estadio, que tuvo su inauguración oficial el 23 de junio de 2026, costó $2.2 mil millones, tiene capacidad para 60,108 espectadores, fue diseñado por el estudio Populous y es propiedad del Estado de Nueva York. El viejo estadio, donde la franquicia jugó décadas, ya está siendo demolido.
Los Bills han presionado a la NFL para que su primer partido en casa sea en horario estelar, lo que tendría todo el sentido televisivo del mundo: nuevo estadio, nuevo entrenador, Josh Allen en su prime. El 18 de agosto habrá una práctica abierta al público en el nuevo recinto, la primera oportunidad para que los fans vean al equipo en su nueva casa antes de que el marcador importe.
La pregunta que el camp de 2026 va a responder no es si los Bills son buenos. Es si son capaces de ser diferentes. Ocho postemporadas, cero Super Bowls. Brady llegó con promesa de dureza y una ofensa que ya conoce. Si Allen y Moore conectan desde la primera semana de trabajo, la conversación en la AFC cambia desde julio.



