¡Cayó una incógnita! El Grande Americano derrotó al Original en Monterrey para revelar que la máscara oculta le pertenecía a Chad Gable de WWE.
Silletazos, mariachis y traiciones en una noche de locura
El choque de trenes arrancó de forma hostil y con una marrullería digna del bando rudo. Antes de que sonara el silbato oficial, el «Chaparro» portador de la incógnita negra aprovechó que un mariachi amenizaba el cuadrilátero para arrebatarle una guitarra y romperla con saña en la espalda de su rival. Tras este artero golpe, la leyenda viviente Rey Mysterio (quien fungió como la máxima autoridad de la noche) dio la orden de arrancar el combate, dejando en clara desventaja al Grande Americano de mayor estatura.
El combate se convirtió en un auténtico carrusel de emociones y violencia estética. La máscara negra intentó romperle la tapa a su oponente, pero el novio de la conductora Andrea Bazarte recuperó el terreno perdido azotando a Gable directamente contra una mesa de madera. La sangre no tardó en brotar tras un tremendo duelo de silletazos que dejó la lona manchada.
Cuando los secuaces del «Original» intentaron intervenir para robarse la victoria, los enmascarados Rayo y Gallo saltaron al quite para limpiar la casa. Incluso el icónico exótico Pimpinela Escarlata reapareció en AAA para propinarle una tunda al líder de los «Hermanos Americanos» en un acto de pura venganza.
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El épico desenlace al son del «Cielito Lindo»
La recta final del encuentro mantuvo a los miles de asistentes al filo de sus butacas. En medio de un repertorio que incluyó suplexes alemanes, la mítica «cavernaria» y dolorosas llaves al tobillo, Chad Gable aplicó su famosa técnica de sumisión y estuvo a punto de rendir a su rival.
Sin embargo, en un despliegue de orgullo azteca, el Grande Americano de mayor altura logró zafarse del candado, aturdió al estadounidense y le propinó un fulminante topetazo para cubrirlo en el centro del ring, amarrando la cuenta de tres y salvando su preciada máscara.
Siguiendo de forma impecable las tradiciones más sagradas del pancracio mexicano, un conmovido Chad Gable se despojó de la tapa negra y, cobijado por el abrazo de su familia sobre el encordado, reveló su identidad ante el aplauso ensordecedor del público regiomontano. Al final, el Gran Americano triunfador festejó por todo lo alto junto a Andrea Bazarte, abandonando el recinto mientras la Arena Monterrey coreaba con orgullo el «Cielito Lindo».
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