El réferi Gerardo Germán Pineda, conocido en la lucha libre como El Búho, murió tras recibir un martinete del Hijo de Fishman durante una función en el Deportivo 11 de Julio, en Mineral de la Reforma, Hidalgo. El gladiador fue detenido por las autoridades locales. Pero antes de que el debate escalara, el Hijo del Santo tomó su Instagram para decir algo claro: esto fue un accidente, y ningún luchador es responsable de la muerte de un compañero arriba del ring.
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Lo que dijo el Hijo del Santo
El Heredero de la Leyenda de Plata no esperó. Publicó en Instagram un mensaje directo, sin rodeos, en el que levantó la voz por el Hijo de Fishman y por todos los que alguna vez han vivido una tragedia similar arriba de un cuadrilátero: «Arriba de un ring de lucha libre o de box nadie es responsable de la muerte de un compañero y los réferis son nuestros compañeros. ¡Esto es un ACCIDENTE!».
Y para sostener el argumento, El Hijo del Santo fue al archivo. Recordó que Rey Mysterio no fue responsable del fallecimiento del Hijo del Perro Aguayo, y que Juventud Guerrera tampoco lo fue de la muerte de Silver King — dos casos que, como el de El Búho, quedaron marcados para siempre en la historia del pancracio mexicano. El mismo El Hijo del Santo y su historia en la lucha libre lleva décadas siendo una figura que habla cuando pocos se atreven.

El martinete del Hijo de Fishman que terminó en tragedia
El incidente ocurrió durante un combate entre el Hijo de Fishman y Máscara Sagrada NG en el Deportivo 11 de Julio. Según testimonios recogidos en el lugar, el gladiador aplicó un martinete al réferi El Búho, movimiento tras el cual Gerardo Germán Pineda perdió la vida. Las autoridades de Hidalgo actuaron de inmediato: detuvieron al Hijo de Fishman mientras se determina si existió o no responsabilidad penal.
El martinete es uno de los movimientos más polémicos del repertorio luchístico. Su ejecución implica que el receptor cae de cabeza hacia la lona — una maniobra donde el margen de error es mínimo y las consecuencias, cuando algo sale mal, son devastadoras. En eventos de escala menor, como la función del Deportivo 11 de Julio, el control de condiciones de seguridad no siempre es el mismo que en una arena grande. Eso no justifica nada, pero sí contextualiza por qué el Hijo del Santo habla de accidente y no de negligencia.
El pancracio mexicano tiene una historia dolorosa con estas tragedias. Oro, Silver King, el Hijo del Perro Aguayo: cada nombre representa una noche en que el espectáculo se detuvo y el luto tomó el lugar del entretenimiento. El caso de El Búho se suma a esa lista, y la pregunta sobre dónde termina el riesgo aceptado y dónde empieza la responsabilidad legal no tiene una respuesta fácil.




