El fútbol boliviano vive uno de los escándalos más graves de su historia reciente. Antes del partido entre Always Ready y Guabirá, el portero Manuel Ferrel recibió amenazas de muerte contra él, su esposa y su madre: si no dejaba entrar tres goles —o no pagaba cierta cantidad de dinero—, los matarían. El DT Leonardo Egüez lo confirmó en conferencia de prensa. El partido terminó 6-0.
‘La pelota está manchada’: lo que dijo el entrenador
Egüez no dudó en hablar ante la prensa con una frase que ya circula en toda Latinoamérica: «La pelota la mancharon, está manchada.» El técnico explicó que Ferrel le contó lo que pasaba justo antes de entrar a la cancha, en el túnel. No hubo tiempo de reaccionar. El portero salió al campo cargando una amenaza criminal sobre su familia y, tras recibir tres goles, pidió ser sustituido. Su lugar lo tomó Jorge Araúz, quien encajó otras tres anotaciones más.
«Mi arquero fue amenazado de muerte, también su mujer y su mamá. En caso de no pagar cierta cantidad de dinero o si no recibía tres goles, le dijeron que los iban a matar», declaró Egüez. Para el DT, lo ocurrido apunta directamente a redes de apuestas ilegales o crimen organizado infiltrado en el fútbol boliviano —un fenómeno que no es nuevo en el fútbol latinoamericano y que ha sacudido ligas de la región antes.
Triverio, ex Toluca, marcó tres goles en ese partido
En medio del caos, Enrique Triverio —delantero argentino que vistió la camiseta del Toluca en la Liga MX— firmó un hat-trick, dos de los cuales entraron ante Ferrel. También anotaron Joel Amoroso, Javier Uzeda y Juan Godoy. El 6-0 final quedó registrado, pero el marcador ahora importa mucho menos que lo que pasó antes del pitazo inicial.
El abogado del club, Marcelo Ortiz, fue directo: «Si tenemos que ir a la Fiscalía y pedir una investigación, lo vamos a hacer.» Egüez también exigió que caigan los responsables. La Primera División de Bolivia y la Federación aún no se han pronunciado oficialmente sobre si el resultado del partido quedará en revisión o si se abrirá un proceso formal. Lo que sí es claro es que este caso no puede archivarse como una simple goleada.



