El futbol español está de luto. Jesús de Miguel Alameda, delantero de 30 años que militaba en el CD Tenerife, perdió la vida el martes 3 de noviembre de 2026 a las 8:00 horas locales, luego de sufrir un fuerte golpe durante el partido que su equipo disputaba ante el Andorra en la Segunda División de España. Una noticia que sacudió al deporte y que ningún comunicado oficial puede hacer más fácil de asimilar.
El dolor del club
Fue el propio CD Tenerife quien confirmó la tragedia con un mensaje que no dejó lugar a dudas sobre la magnitud del golpe emocional que vive la institución. «Rotos de dolor, con un nudo en la garganta y sin poder creer que esto sea verdad, desde el CD Tenerife comunicamos el trágico fallecimiento, este martes, día 3 de noviembre de 2026, a las 8:00 horas (locales), de Jesús de Miguel Alameda», escribió el club en su comunicado oficial.
Las palabras elegidas por el Tenerife dicen todo lo que hay que decir: no hay forma de prepararse para perder a un compañero, a un jugador, a una persona de 30 años en plena actividad. El comunicado no es un trámite institucional; es el grito contenido de una familia futbolística que no encuentra cómo procesar lo que acaba de vivir.
Un golpe que se volvió tragedia
Jesús de Miguel sufrió el incidente durante el transcurso del encuentro entre el Tenerife y el Andorra, correspondiente a la Segunda División española. Un golpe en el campo de juego, algo que ocurre en cada partido, derivó en una situación que nadie dentro del estadio pudo imaginar que terminaría de la peor manera posible.
El futbol, como todo deporte de contacto, convive con el riesgo físico en cada acción. Pero hay momentos en que esa realidad se impone de manera brutal y obliga a poner todo en perspectiva. Lo que comenzó como un partido de liga ordinario se convirtió en una fecha que el futbol español no va a olvidar.
Por qué pesa tanto
Treinta años. Esa cifra lo dice todo sobre lo que se fue con Jesús de Miguel. Un futbolista en la plenitud de su carrera, compitiendo en la segunda categoría del futbol español, con toda una trayectoria por delante. La Segunda División de España es una liga exigente, competitiva, llena de jugadores que luchan cada semana por un lugar en Primera o por mantener el nivel que los tiene ahí. Jesús de Miguel era uno de ellos.
Más allá de los números y los partidos, lo que queda es la dimensión humana: un hombre joven, una familia, compañeros de vestidor que lo vieron caer y que ahora cargan con algo que ningún entrenamiento ni ningún reglamento les enseñó a sobrellevar.
El mundo del futbol, en México y en todo el mundo hispanohablante, reaccionó con el peso que merece esta noticia. Porque cuando el deporte pierde a uno de los suyos de esta manera, la rivalidad entre equipos, los resultados y las tablas de posiciones dejan de importar por un momento. Solo queda el silencio y el respeto.
Lo que sigue
El CD Tenerife y la Segunda División española tendrán que decidir cómo continuar en los próximos días. Pero antes que cualquier decisión deportiva, lo que corresponde es acompañar a la familia de Jesús de Miguel y a todos quienes lo conocieron dentro y fuera de una cancha.
El futbol seguirá. Siempre sigue. Pero esta vez tendrá que hacerlo con una silla vacía en el vestidor y con la certeza de que hay cosas que ningún marcador puede explicar. Descanse en paz, Jesús de Miguel Alameda.




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