La eterna discusión sobre el uso de futbolistas naturalizados en la Selección Mexicana ha vuelto a encenderse, y esta vez, el ‘Matador’ Luis Hernández ha tomado una postura tajante. El icónico delantero mexicano ha declarado estar completamente en contra de naturalizados en el combinado nacional, justo en el momento en que los rumores sobre una posible convocatoria del español Álvaro Fidalgo para el Mundial 2026 crecen como la espuma.
Para Hernández, la camiseta verde debe ser un privilegio exclusivo para los nacidos en el país, argumentando que la falta de oportunidades para el talento local es la principal consecuencia negativa de recurrir a jugadores extranjeros. Sus declaraciones, cargadas de pasión y experiencia, revitalizan un debate que toca las fibras más sensibles de la identidad del fútbol mexicano.
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¿Fidalgo es la solución?
El nombre que ha puesto a prueba la postura de los puristas es el de Álvaro Fidalgo. El mediocampista del Club América, que ha demostrado una calidad técnica y una visión de juego superiores a la media de la Liga MX, es el objeto de deseo del cuerpo técnico del Tri. Fidalgo no solo es un jugador espectacular; su regularidad y el liderazgo que ejerce en el campo lo convierten en una pieza que cualquier selección desearía tener.
Los reportes indican que la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) ya habría iniciado sondeos sobre la disposición del español a obtener la nacionalidad y, más importante aún, sobre la viabilidad de su llamado de cara a la Copa del Mundo de 2026.
Sin embargo, para Luis Hernández, el talento, por más grande que sea, no justifica sacrificar el principio de la identidad nacional:
«Estoy totalmente en contra de los naturalizados en la Selección. No estoy de acuerdo», sentenció el ‘Matador’ en una entrevista reciente, apelando directamente al sentido de pertenencia y al desarrollo de la cantera.

El tiempo dará la respuesta al llamado de Fidalgo
El exgoleador de la Selección Mexicana basa su crítica en un argumento deportivo y filosófico profundo: el uso de naturalizados se convierte en un parche que maquilla la falta de un proyecto de desarrollo sólido en las fuerzas básicas.

Hernández argumenta que cada vez que se convoca a un naturalizado, se le está cerrando la puerta a un joven mexicano que ha pasado por todo el proceso de selecciones menores y que tiene la legítima aspiración de representar a su país.
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Para el ‘Matador‘, la Selección debe ser un espejo de la identidad nacional, algo que se desvirtúa cuando se recurre constantemente a jugadores formados en otros países.
La situación de Fidalgo, si bien es un caso de un jugador con un compromiso deportivo probado con su club, reabre la herida de un tema que ha generado divisiones históricas en la afición, recordando casos pasados que fueron tan polémicos como efímeros.
La FMF tendrá que sopesar la urgencia de tener a un jugador talentoso como Fidalgo en el centro del campo de cara al Mundial de 2026 contra el costo de alimentar un debate que podría fracturar el apoyo de la afición y el sentir de leyendas como Luis Hernández.















