¡Paso histórico! México vence 3-0 a Chequia, firma el 3 de 3 en Fase de Grupos y la afición ovaciona a Memo Ochoa en una noche inolvidable en el Azteca.
¡El Coloso de Santa Úrsula se ha convertido en una sucursal del manicomio y el idilio nacional con el Tri está más vivo que nunca! La Selección Mexicana ha concretado una hazaña que desata la euforia a lo largo y ancho del país: vencer a Chequia para cerrar la Fase de Grupos con un registro impecable de tres victorias en tres partidos. Lo que comenzó como una batalla rocosa y tensa en el Estadio Ciudad de México, terminó transformándose en una fiesta colectiva con tintes históricos, goles de antología y un pasaje de nostalgia pura que conmovió a las 80,824 almas presentes en el graderío.
Primer tiempo: Tensión, fallas claras y el regreso del grito prohibido
El arranque del cotejo mostró a un cuadro nacional decidido, pero falto de fineza en el último toque. La primera aproximación de peligro nació de la táctica fija, cuando el defensor Israel Reyes intentó una vistosa chilena dentro del área que levantó a los aficionados de sus asientos. Minutos después, Mora comenzó a adueñarse de la pelota en la media cancha, distribuyendo con sentido y buscando constantemente al «Memote» Martínez, quien ejecutó a la perfección la labor de poste para abrir espacios.
La segunda de peligro llegó en los pies de Jorge Sánchez, quien sacó un disparo cruzado que el arquero Matěj Kovář logró detener con apuros. El cronómetro avanzaba y la desesperación empezó a asomarse; al minuto 38, Roberto «Piojo» Alvarado dejó ir la opción más clara de la primera mitad al fallar increíblemente frente al arco abierto. Para colmo de males, la frustración de la tribuna provocó que el grito homofóbico volviera a escucharse con fuerza en el Estadio Ciudad de México tras los despejes de Kovář. Justo al 47′, Julián Quiñones probó fortuna con un fogonazo que pasó por encima del travesaño. El silbatazo del entretiempo llegó acompañado de un sonoro e implacable abucheo por parte de la fanaticada capitalina.
También puedes leer: ¿Contra quién jugaría México en los Dieciseisavos de Final del Mundial 2026? Los posibles rivales del Tri al momento
Segundo tiempo: Estallido de balompié, lluvia de líquidos y el tributo a Ochoa
El complemento inició con un tono rocoso. Chequia adelantó líneas y comenzó a dar avisos de peligro por la vía aérea mediante tiros de esquina consecutivos que la zaga mexicana tuvo que rechazar con las uñas. Sin embargo, al minuto 55, la historia cambió por completo: Luis Romo firmó un jugadón en el medio campo, se quitó la marca de los zagueros europeos con pura potencia y sirvió un pase filtrado exacto para Mateo Chávez, quien hizo una genialidad individual y definió cruzado para abrir el marcador 1-0.
El momento anímico era verde. Al 61′, Mora armó otra gran jugada colectiva y habilitó a Jorge Sánchez; el lateral disparó, el guardameta checo tapó, pero en el rebote Julián Quiñones llegó puntual a la cita para empujar el 2-0. La anotación desató tal descontrol en la tribuna que a un sector de la afición checa le cayó todo tipo de líquidos, provocando pequeños conatos de bronca que fueron controlados de inmediato por la seguridad.
Con el encuentro resuelto, el estadio unificó su voz al minuto 72. Un grito espectacular comenzó a retumbar en el Azteca: la afición mexicana pedía por todo lo alto el ingreso de Guillermo Ochoa, quien ya realizaba trabajos de calentamiento. Al minuto 77, el deseo se cumplió. Entró Memo Ochoa al terreno de juego ante una ovación de época. Cada vez que el legendario arquero tocaba el balón, el estadio entero se rendía en aplausos ante el hombre que disputaba de manera oficial minutos en su sexta Copa del Mundo. Los últimos minutos transcurrieron bajo el coro monumental del «¡Olee, olee!» de una afición entregada a su equipo, de cara a los Dieciseisavos de Final.
Cuando parecía que la fiesta ya no podía tener más condimentos y el público coreaba el «¡Olee, olee!», el destino nos tenía reservado un último chispazo de calidad europea con adn azulcrema. Ya en los minutos finales del partido, con una defensa checa completamente desbordada y entregada, Álvaro Fidalgo apareció en los linderos del área. Tras una serie de rebotes accidentados dentro del área chica provocados por la zaga británica, el «Maguito» controló el esférico, se acomodó el perfil y sacó un zapatazo implacable que se colgó en el ángulo superior izquierdo, haciendo inútil la estirada de Kovář para sellar el definitivo 3-0. El Azteca estalló por tercera vez en una noche inolvidable que catapulta a México a los Dieciseisavos de Final con paso perfecto.
SÍGUENOS EN NUESTRAS REDES SOCIALES FB, IG y X.















