Un video de Gullit Peña circula en redes y volvió a prender focos rojos entre sus seguidores. En las imágenes, el exmediocampista mexicano aparece en la parte trasera de un auto junto a varios aficionados, sosteniendo una lata de whiskey. En un momento suelta la frase: ‘Ya no quiero alcohol’, para después aclarar entre carcajadas que era broma. El chiste duró poco; la preocupación, no.
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El momento exacto que detonó la polémica del Gullit Peña
El video muestra a Gullit Peña en un ambiente relajado, rodeado de personas que graban y conviven con él. Cuando derrama parte del contenido de la lata, lanza la frase que corrió por redes: ‘Ya no quiero alcohol’. Uno de los presentes le pregunta por qué, y él responde sin rodeos: ‘No es cierto, puro pedo’. Segundos después, cuando le preguntan si quiere seguir tomando, contesta ‘ahuevo que sí’. Fin de la discusión.
Alguien que anexe al Gullit Peña: pic.twitter.com/H8KZyNc2O8
— Martinalgui (@MartinoliCuri) August 14, 2026
El tono del video es de fiesta, no de escándalo. Pero la forma en que Gullit se mueve y habla fue suficiente para que una buena parte de quienes lo vieron llegara a sus propias conclusiones. No es la primera vez que circula material suyo en circunstancias parecidas, y eso pesa en la lectura colectiva del momento. En el mismo video se le ve acceder sin problema a tomarse una foto con un aficionado, lo que algunos leyeron como normalidad y otros como señal de algo más.
Lo que sí es claro: el clip pegó rápido y la conversación en redes regresó, una vez más, al terreno del ‘qué pasó con Gullit’.

De Brasil 2014 a los videos virales: la caída de perfil de un mediocampista con proyección
Hace no tanto, el nombre de Gullit Peña aparecía en listas de promesas del fútbol mexicano. Su rendimiento en León lo llevó a Chivas, luego a Cruz Azul, y después cruzó el Atlántico para jugar en el Rangers de Escocia. En 2014 formó parte de la Selección Mexicana que disputó el Mundial de Brasil — un crédito que no cualquiera tiene en el currículo.
Pero la trayectoria post-2014 fue perdiendo altitud de forma sostenida. Los clubes se fueron achicando, la regularidad nunca terminó de asentarse y su presencia dentro de las canchas fue diluyéndose hasta prácticamente desaparecer del radar deportivo. Hoy su nombre sigue siendo reconocible, pero los motivos que lo colocan en tendencia ya no tienen que ver con un gol ni con una convocatoria.




