En el siempre polarizado universo del periodismo deportivo, pocas voces resuenan con la misma resonancia y capacidad para generar debate que la de David Faitelson. El comentarista, conocido por su crítica incisiva, ha sorprendido al mundo del fútbol y el béisbol con un análisis audaz que eleva el estatus de una leyenda mexicana a una dimensión global y atemporal. Faitelson elogia a Jorge Campos y lo compara con Shohei Ohtani, el fenómeno japonés que domina las Grandes Ligas como lanzador y bateador.
Esta comparación, que fusiona al icónico portero-delantero mexicano con la estrella bicampeona de la MLB, no es un simple arrebato retórico; es un reconocimiento profundo a la figura de Jorge Campos como el arquetipo del atleta polivalente y bidimensional que desafió las reglas del deporte, un pionero cuya genialidad se adelantó a su tiempo.
Campos, Ohtani y la ruptura de los roles
Para la generación actual, Shohei Ohtani es la definición del deportista que rompe el molde. Su capacidad para lanzar a 100 millas por hora y, al mismo tiempo, ser un bateador de home runs de élite, es una anomalía en el béisbol moderno, un deporte obsesionado con la especialización. David Faitelson, con su experiencia cubriendo eventos de talla mundial, ha encontrado el paralelismo perfecto en el fútbol: Jorge Campos.

Con su estilo directo, Faitelson escribió: «Era el ‘Shohei Ohtani’ del futbol y nosotros… ni cuenta», haciendo referencia a cómo, en su opinión, el futbol mexicano no dimensionó en su momento la magnitud del talento y versatilidad del exportero de Pumas, LA Galaxy y la Selección Mexicana.
El comentario de Faitelson se centró en la rara capacidad de Jorge Campos para trascender su posición natural (portero) y desempeñarse con éxito en la posición más opuesta (delantero), una dualidad que hoy parece inimaginable en el fútbol moderno.

Era un portero espectacular, ágil, revolucionario en su estilo, que al mismo tiempo, en momentos críticos y en la Liguilla con Pumas, se quitaba los guantes para ir a marcar goles, una hazaña que en el fútbol de élite no tiene antecedentes ni sucesores. Anotó más de 40 goles en su carrera.
Campos era un adelantado de la època
La figura de Jorge Campos no solo se define por sus hazañas en el campo, sino por su impacto cultural. Sus uniformes extravagantes y su actitud desenfadada lo convirtieron en un ícono de los 90, un atleta que se atrevía a ser diferente.
El análisis de Faitelson le da a la carrera de Jorge Campos el contexto histórico que merecía. En una época menos conectada globalmente, las hazañas del «Brody» se quedaron en la narrativa del fútbol, sin la comparación inmediata con otros deportes. Hoy, gracias a Ohtani, esa comparación es posible.
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La comparación de Faitelson con Shohei Ohtani es el empuje necesario para que la nueva generación, que quizás solo conoce al Jorge Campos comentarista, entienda la dimensión de su legado: el «Brody» no era solo un buen portero que a veces jugaba de delantero. Era un atleta bidimensional que dominó dos mundos dentro del mismo juego, un precursor de la super-estrella todo-en-uno que hoy tanto se admira.















