En la Fórmula 1 moderna, la consistencia es un lujo. Oscar Piastri lo ha convertido en rutina. Mientras la parrilla 2025 se debate entre victorias espectaculares y abandonos frustrantes, el piloto australiano de McLaren ha tejido algo más raro: una racha de 34 grandes premios consecutivos sumando puntos, sin quedar fuera de la zona de puntuación ni una sola vez.
Esta secuencia, que comenzó en Imola hace más de un año, trasciende los números. Es un testimonio de madurez piloto, fiabilidad mecánica de élite y una estrategia de equipo que funciona incluso cuando no gana. En una temporada donde McLaren, Red Bull y Ferrari se disputan cada décima, Piastri ha elegido una vía diferente a la de sus compañeros: no siempre estar primero, pero nunca desaparecer.
Imola 2024: el punto de partida de una racha sin precedentes
La secuencia arrancó en el circuito de Emilia-Romaña hace más de un año. Desde entonces, Piastri ha navegado la variabilidad extrema de la F1 sin tropiezos: ha corrido bajo lluvia torrencial en Silverstone, calor extremo en Las Vegas, en circuitos de alta velocidad como Monza y trazados técnicos como Mónaco y Singapur. Ha luchado por victorias en algunos y conformarse con puntos defensivos en otros.
Lo notable no es solo sumar puntos, sino hacerlo sin abandonos por fallos mecánicos, sin incidentes de pilotaje que lo saquen de carrera, sin los errores que afectan incluso a campeones mundiales. En una era donde un pinchazo en la vuelta 50, un toque en la primera curva o un fallo hidráulico pueden terminar con rachas aparentemente inquebrantables, Piastri ha evitado todo eso durante 34 eventos consecutivos.
La estrategia de estar siempre ahí: cuando los puntos valen más que el podio
En 2025, mientras Lando Norris y Carlos Sainz acumulan victorias, Piastri ha optado por una estrategia que la F1 moderna subestima: la presencia constante. No siempre gana, pero nunca desaparece. Esto mantiene a McLaren competitivo en el campeonato de constructores, donde cada punto suma en la batalla contra Red Bull y Ferrari.
Históricamente, los pilotos que rompen este tipo de rachas suelen hacerlo por causas ajenas al talento puro. Una colisión en la salida, un fallo de potencia, un pinchazo tardío. Piastri ha evitado todo eso durante 34 eventos. Es un logro que requiere tanto de la máquina como del piloto, pero también de algo que en F1 es más decisivo de lo que muchos admiten: la suerte.
Sin embargo, la suerte también favorece a los preparados. Piastri ha demostrado una capacidad excepcional para leer carreras, para saber cuándo atacar y cuándo consolidar posiciones, para evitar riesgos innecesarios sin caer en la pasividad. Es la marca de un piloto que ha madurado: ya no es el joven talento que necesita probar algo; es un competidor que entiende que en F1, estar ahí es ganar.
McLaren: la máquina detrás del récord
Aunque Piastri es el rostro visible del récord, McLaren merece igual reconocimiento. La fiabilidad del MCL38 y MCL39 en 2024 y 2025 ha sido excepcional. En una era de sistemas híbridos complejos y componentes de precisión extrema, mantener un coche sin abandonos durante más de una temporada completa es raro. McLaren lo ha logrado.
El trabajo de ingeniería, la preparación de estrategia y la capacidad del equipo para adaptarse a circuitos tan distintos sin que el coche falle es lo que permite que un piloto mantenga esta racha. No es casualidad que Piastri y McLaren hayan crecido juntos: mientras el australiano ha madurado como competidor, el equipo de Woking ha refinado su máquina y su operación. La racha es el resultado de esa simbiosis.
Un récord en contexto: dónde se sitúa Piastri en la historia
Para dimensionar lo que Piastri está haciendo, es útil recordar que Michael Schumacher, Juan Manuel Fangio y Lewis Hamilton nunca mantuvieron rachas tan largas de puntos consecutivos en el formato moderno de F1. No porque fueran peores pilotos, sino porque el deporte ha cambiado radicalmente.
En la era clásica, las carreras eran menos predecibles en términos de fiabilidad, pero también había menos competidores en la zona de puntos. Hoy, con 20 monoplazas de 10 equipos diferentes, la competencia es feroz. Quedar fuera de los puntos es más fácil, pero también más costoso para el campeonato. Piastri ha navegado esa realidad sin fallar.
Su racha también ocurre en un momento donde la F1 es más competitiva que nunca. No es el dominio de un equipo, sino una batalla triangular entre McLaren, Red Bull y Ferrari. En ese contexto, la consistencia de Piastri es aún más valiosa: mantiene a su equipo en la pelea sin necesidad de ganar cada semana.
El futuro de una racha que redefine el éxito
¿Cuándo terminará la racha? Es imposible saberlo. En F1, el final suele llegar sin aviso: un accidente, un fallo mecánico, una estrategia que no funciona. Pero mientras dure, Piastri seguirá escribiendo un capítulo diferente en la historia de la F1 moderna, uno donde la consistencia, la madurez y la ausencia de drama son tan valiosas como las victorias. Quizá más.



