El trabajo no se detiene en la Fórmula 1 y Lewis Hamilton lo dejó claro tras completar una exigente sesión de dos días en el circuito de Fiorano. El británico sumó un total de 297 vueltas, equivalentes a 884 kilómetros, en un programa enfocado en el desarrollo de neumáticos de lluvia.
Las pruebas, realizadas junto a Pirelli, tuvieron como objetivo principal mejorar el rendimiento de los compuestos en condiciones adversas, pensando en los cambios reglamentarios que llegarán en la temporada 2026.
Lewis Hamilton trabaja para el regreso de la temporada 2026
El siete veces campeón del mundo fue pieza clave en la evaluación de prototipos de neumáticos “extreme wet” y variantes intermedias. Para ello, la pista fue artificialmente humedecida, simulando diferentes niveles de agua en el asfalto y permitiendo obtener datos más precisos sobre el comportamiento de los compuestos.
Lewis Hamilton, aprovechó la oportunidad para acumular información valiosa en un contexto controlado. Cada vuelta aportó detalles sobre desgaste, adherencia y capacidad de adaptación de los neumáticos a distintas condiciones, aspectos fundamentales para el futuro cercano del campeonato.
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Uno de los puntos más relevantes del test fue la intención de ampliar el rango operativo de los neumáticos de lluvia. Esto busca evitar situaciones en las que los monoplazas no puedan rodar con seguridad bajo precipitaciones intensas, un tema que ha generado debate en temporadas recientes.
Lewis Hamilton, con su experiencia, jugó un rol determinante en la retroalimentación hacia los ingenieros. Su sensibilidad al volante permitió identificar comportamientos clave en pista, acelerando el proceso de desarrollo. Estas jornadas en Fiorano no solo representan kilómetros acumulados, sino un paso firme hacia una Fórmula 1 más competitiva y preparada para enfrentar cualquier condición climática.















