El abandono de Fernando Alonso este fin de semana no tiene que ver con el coche. Según el periodista Marco Canseco de Marca, la causa real es una lesión lumbar crónica que el piloto arrastra desde hace meses, agravada por el porpoising, y un sistema de cojín inflable en el asiento que habría fallado justo durante la carrera.
No es la primera vez que esta espalda le pasa factura. Fernando Alonso ya se perdió los entrenamientos libres del GP de Hungría por este dolor lumbar, y el porpoising — esa vibración vertical que castiga a los pilotos en el suelo del coche — lo empeoró considerablemente. Desde entonces, el asturiano compite con un cojín lumbar inflable accionado con una perilla de aire, visible en las imágenes que circularon tras el fin de semana.
Fernando Alonso y su lucha en el asiento
El problema, según Canseco, es que ese sistema habría fallado en algún momento de la carrera: el cojín se habría deshinchado, ya sea por un cambio en la posición del asiento o por otro motivo aún sin confirmar. Sin ese soporte, los golpes de un monoplaza de F1 en circuito se vuelven insoportables para alguien con una lumbar comprometida.
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El argumento más revelador de Canseco es también el más directo: de haber estado en posición de luchar por un resultado, Fernando Alonso habría aguantado el dolor hasta la bandera. No lo hizo. Eso solo confirma que la incomodidad era genuinamente inmanejable y que el fin de semana ya no ofrecía nada por lo que sacrificarse.
Es el tipo de decisión que los pilotos de Fórmula 1 rara vez admiten en voz alta, pero que dice mucho sobre el estado físico real de un hombre de 43 años que sigue compitiendo al máximo nivel. La narrativa del abandono cambia completamente cuando el problema no es el coche, sino el cuerpo del piloto que lo conduce. Y esta lesión, por lo que apunta Canseco, sigue sin resolverse del todo.















