Steve Cohen, dueño de los Mets de Nueva York y uno de los inversionistas más poderosos del deporte estadounidense, se metió de lleno en una negociación que puede sacudir a la Fórmula 1. El magnate presentó una oferta para adquirir el 24% de Alpine F1 que hoy pertenece a Otro Capital, entrando así en una carrera en la que también aparecen otros aspirantes de peso. El movimiento no solo llama la atención por el perfil del comprador, sino por la magnitud económica de una participación que ha multiplicado su valor en muy poco tiempo.
De acuerdo con el reporte más reciente, Steve Cohen se suma a una puja en la que también están vinculados Christian Horner y Mercedes-Benz AG, mientras Flavio Briatore reconoció que hay “tres o cuatro compradores potenciales” listos para avanzar. Otro Capital había pagado 200 millones de euros por esa participación en 2023, pero ahora su valor ronda los 554 millones de dólares, una revalorización que convierte la operación en una de las más atractivas del momento dentro del paddock. Cualquier venta, además, necesita la aprobación de Renault hasta septiembre de 2026.
Dueño de los Mets quiere entrar en la F1
Aunque se trata de una negociación ligada al automovilismo, la aparición de Steve Cohen coloca a los Mets en el centro de una conversación global sobre expansión de poder e influencia deportiva. El empresario ha construido una imagen agresiva en inversiones y no es extraño verlo vinculado a proyectos ambiciosos. Ahora, su posible entrada en Alpine refuerza la idea de que figuras del deporte estadounidense están mirando a la Fórmula 1 como un negocio cada vez más atractivo y rentable.
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Para los Mets, el impacto sería más simbólico que operativo, pero igual de potente a nivel de marca. El nombre de Cohen ya trasciende el beisbol, y este posible paso hacia Alpine lo conecta con una vitrina internacional distinta, en pleno auge comercial de la F1. Mientras se define el futuro del paquete accionario de Otro Capital, lo cierto es que la pelea por esa porción de Alpine ya dejó de ser un rumor menor y se convirtió en una historia con eco directo en Nueva York y Europa.
















