La jornada dejó una de las imágenes más comentadas del paddock. Checo Pérez completó su primera referencia cronometrada con Cadillac y comenzó a escribir un nuevo capítulo en su trayectoria dentro de la Fórmula 1. El piloto mexicano detuvo el reloj en 1’25’’974, un registro que lo colocó noveno en la tabla de tiempos, en un contexto marcado por pruebas iniciales y programas de evaluación técnica.
Más allá del número final, el resultado fue interpretado como una señal alentadora para el equipo y para el propio piloto. En esta fase temprana, los tiempos absolutos no son la prioridad, pero sí lo es la consistencia, la adaptación al auto y la lectura del comportamiento general del monoplaza en pista.
Checo Pérez empieza a marcar territorio en su nueva etapa
La salida de Checo Pérez estuvo enfocada en acumular kilómetros y ofrecer retroalimentación clara a los ingenieros de Cadillac, una estructura que continúa afinando detalles clave de su proyecto. El mexicano mostró solidez en sus vueltas, sin errores visibles, y con una progresión estable a lo largo de la sesión, aspectos que suelen valorarse más que una posición puntual.
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El noveno lugar refleja un punto de partida competitivo dentro de un grupo apretado, donde las diferencias de tiempo fueron mínimas. Para Checo, este primer registro sirve como referencia base para futuras mejoras, tanto en ritmo como en balance del auto, a medida que el equipo avance en su plan de desarrollo.
La expectativa alrededor de esta nueva etapa es alta, pero el enfoque se mantiene en la construcción paso a paso. Con más rodaje y ajustes por delante, el tiempo marcado representa solo el inicio de un proceso que busca consolidar a Cadillac y a Checo Pérez como protagonistas sólidos en la parrilla. Por ahora, el mensaje es claro: el proyecto ya está en marcha y empieza a tomar forma en la pista.



