Cadillac dio un paso importante en su proceso de preparación tras completar el shakedown en Barcelona, una jornada clave para medir sensaciones iniciales y evaluar el funcionamiento del proyecto en pista. Lejos de centrarse únicamente en los datos técnicos, el balance interno dejó una lectura clara: el equipo avanza unido, motivado y con una mentalidad positiva de cara a los próximos desafíos.
El director del equipo, Graeme Lowdon, subrayó el ambiente que se vivió durante la prueba, marcado por la energía y el compromiso de todos los integrantes. A pesar de algunos inconvenientes normales en una fase temprana, la respuesta fue inmediata y efectiva, lo que permitió cerrar la jornada con confianza y aprendizajes valiosos.
Cadillac hace un balance de su primer shakedown
El shakedown sirvió para identificar y corregir detalles iniciales, un paso habitual pero determinante en la evolución de cualquier escudería. En el caso de Cadillac, el enfoque estuvo puesto en la cooperación interna y en la rapidez para encontrar soluciones, un aspecto que Lowdon considera fundamental para el crecimiento del proyecto. La actitud del equipo fue tan relevante como el rendimiento del auto.
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Con Barcelona ya en el retrovisor, la mirada está puesta en las pruebas de pretemporada en Bahréin. Allí, Cadillac espera consolidar el trabajo realizado y seguir afinando su paquete técnico en un entorno más exigente. La confianza mostrada tras el shakedown no nace de la euforia, sino de la sensación de estar construyendo una base sólida.
El mensaje desde dentro es claro: el proyecto avanza paso a paso, con los pies en la tierra, pero con ambición. El fuerte espíritu de equipo que destacó Lowdon se perfila como uno de los grandes activos de Cadillac en esta etapa inicial, mientras el calendario comienza a tomar ritmo.














