¡Vaya bomba se acaba de armar en los escritorios del boxeo! Todo indica que la esperada contienda entre Noel Mikaelian y David Benavidez corre un peligro real de irse directo al bote de la basura. ¿El motivo? Filtraciones recientes revelan que Mikaelian ya tendría un acuerdo firmado bajo la mesa con la promotora Zuffaboxing para subir al ring en septiembre frente al peligroso australiano Jai Opetaia.
Esta movida tomó por sorpresa a todo el equipo de Benavidez, quienes esperaban cerrar los últimos detalles de su pleito en las semanas previas. La noticia saltó este inicio de semana en los círculos más pesados del boxeo internacional, desatando una tormenta mediática sobre las verdaderas intenciones de Zuffa y la falta de comunicación entre promotores. Básicamente, la oferta económica y la proyección televisiva para enfrentar a Opetaia por la supremacía de los cruceros terminaron por descarrilar los planes del «Bandera Roja», dejando un choque de trenes contractual que promete resolverse más en los tribunales o en los escritorios que arriba del cuadrilátero.
El cruce de contratos que dejó a Benavidez en el aire
El meollo del asunto radica en las prioridades de Zuffa y el peso de las negociaciones a puerta cerrada. Mientras el campamento de David Benavidez asumía que el acuerdo con Mikaelian estaba prácticamente apalabrado para ser la prueba de fuego del méxico-americano en las 200 libras, Zuffa se adelantó por la derecha con una propuesta sencillamente imposible de rechazar. Fuentes cercanas a la negociación afirman que la contienda contra Jai Opetaia en septiembre no solo ofrece una bolsa considerablemente más jugosa para el armenio-alemán, sino también la unificación de criterios en una división que busca desesperadamente una cara dominante.
Para Mikaelian, medirse contra Opetaia representa una ruta más limpia hacia la consolidación internacional sin el riesgo extremo que significa enfrentar a un noqueador voraz y en pleno ascenso como Benavidez. Por su parte, el equipo de Benavidez no ha tardado en expresar su frustración, calificando la maniobra de Zuffa como una jugada sucia que frena el ritmo de su peleador y burla los acuerdos verbales previa y cuidadosamente pactados.
¿Qué sigue para el «Bandera Roja» y la división de los cruceros?
Con la balanza inclinada totalmente hacia el cruce Mikaelian vs. Opetaia para septiembre, el futuro inmediato de David Benavidez ha quedado en un absoluto limbo operacional. La promotora del «Bandera Roja» tendrá que moverse a la velocidad de la luz si quiere rescatar la cartelera y encontrar un rival de jerarquía similar que no desmotive al aficionado ni tire a la basura meses de preparación física.

Por el lado de Zuffa, la apuesta es clarísima: adueñarse por completo del negocio en los pesos cruceros organizando los choques de mayor impacto global, sin importar a quién dejen plantado en el camino. Si Mikaelian termina haciendo oficial su combate contra Opetaia antes de que termine el mes, Benavidez no tendrá más opción que dar la página vuelta, ajustar su calendario y buscar una alternativa de élite que realmente quiera encerrarse con él entre las cuerdas. Lo único seguro es que este culebrón de promotores apenas comienza y dejará secuelas en las relaciones de la industria pugilística.




