Cuando Juan Manuel Márquez habla de boxeo, México escucha. El tetracampeón azteca, uno de los analistas más respetados dentro y fuera del ring, no se guardó nada al evaluar lo que ocurrió en Riad entre Saúl «Canelo» Álvarez y Christian Mbilli. Su veredicto fue contundente: la actuación del retador le pareció demasiado cómoda para el campeón, como si la noche hubiera seguido un libreto escrito de antemano.
Las palabras exactas de la «Dinamita»
Márquez fue directo al momento de analizar el desempeño de Mbilli. «Parecía que tenía que seguir un script de ‘tira golpes a velocidad pero no metas presión real’», declaró el tetracampeón. Y ahí no paró: «Mbilli no tiró al cuerpo, no usó el jab y le facilitó todo el trámite a Canelo».
Para quien conoce el box de alto nivel, esas omisiones no son menores. El jab es la herramienta que mide distancias, incomoda al rival y abre los ángulos para los golpes de poder. Atacar el cuerpo es la forma clásica de bajar las manos de un peleador y crear huecos arriba. Que un contendiente de élite prescinda de ambas herramientas en la pelea más importante de su carrera es, cuanto menos, llamativo.
Por qué pesa la opinión de Márquez
La «Dinamita» no es un comentarista de televisión que nunca cruzó guantes con los mejores. Es uno de los peleadores mexicanos más completos de la historia: cuatro títulos mundiales en diferentes divisiones, guerras memorables contra rivales de primer nivel mundial y una reputación construida sobre la base de nunca rendirse ni facilitar nada al contrario. Precisamente por eso su lectura táctica tiene un peso específico que pocos en el medio pueden igualar.
Cuando Márquez dice que un peleador «no salió a ganar», no lo dice desde la tribuna: lo dice desde la experiencia de haber estado en esas trincheras, de saber lo que cuesta cada centímetro de ring contra un campeón de la talla de Canelo.
La noche de Riad sigue generando preguntas
La pelea en Arabia Saudita dejó a Canelo Álvarez con la mano en alto, pero también dejó una estela de debate que no se ha apagado. Desde el momento en que sonó la campana final, la actuación de Mbilli dividió opiniones: ¿fue intimidación, falta de nivel real o algo más difícil de explicar?
Márquez se inclina por la segunda lectura —o incluso por algo más oscuro— y su argumento tiene lógica táctica: un retador que llega a una pelea de esa magnitud sin usar sus herramientas básicas no está compitiendo al máximo. Si Mbilli tenía el jab, si tenía el trabajo al cuerpo en su arsenal y decidió no usarlos, la pregunta que queda flotando es inevitable.
Lo cierto es que el combate en Riad fue presentado como una prueba seria para Canelo, y el resultado final no generó la tensión que muchos esperaban. Eso alimenta exactamente el tipo de sospecha que Márquez puso en palabras.
¿Qué sigue para Canelo y para el debate?
Canelo Álvarez sigue en la cima del boxeo mundial y su nombre continúa siendo el más grande del deporte en México. Pero cada vez que una pelea termina sin que el campeón sea puesto en serio aprieto, el escrutinio crece. Las voces que piden rivales que realmente lo desafíen se vuelven más fuertes, y la opinión de figuras como Márquez alimenta esa conversación.
La noche de Arabia no cerró ningún debate: los abrió todos. Y mientras Canelo siga siendo el nombre más buscado del boxeo mundial, habrá quien quiera saber si el siguiente rival llegará con un guion diferente o con las manos en alto de verdad.



