En entrevista exclusiva para el diario ESTO, Daniel Brailovsky dejó clara su postura sobre el peso del enfrentamiento entre las Águilas del América y la Máquina de Cruz Azul, el ambiente se ha visto sacudido por las declaraciones de un referente histórico del nido.
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Para el «Ruso», la etiqueta de «Clásico Joven» es un término que no termina de encajar en la grandeza de la institución de Coapa.
¿Qué dijo Daniel Brailovsky?
Fiel a su estilo directo y sin filtros, el analista y exjugador argentino fue tajante al cuestionar la importancia del duelo ante los celestes en comparación con la rivalidad histórica contra el Rebaño Sagrado.

«Todos los equipos quieren tener un Clásico contra América. Que el Clásico Joven, que el del Periférico, pero el Clásico que yo conozco realmente es contra Guadalajara, pero cada uno lo toma de la manera que crea conveniente».
Según la perspectiva del ídolo americanista, Daniel Brailovsky, la jerarquía de un Clásico no se reparte entre varios equipos:
- El Clásico Nacional: El único enfrentamiento que paraliza al país.
- La postura: Brailovsky sostiene que para el América solo existe un rival por excelencia, y ese es el Guadalajara.
Una rivalidad «inflada»
Brailovsky sugirió que la narrativa del Clásico Joven ha sido impulsada más por el entorno y la prensa que por la esencia misma de lo que él vivió en la cancha. Aunque reconoce la calidad de los planteles y la intensidad de los juegos recientes, insiste en que la mística que rodea al Clásico de Clásicos es inalcanzable para cualquier otro equipo que intente medirse al América.

«La rivalidad entre América y Cruz Azul ha crecido y bastante. Como en los ochentas creció la rivalidad de América y Pumas, pero no es comparable con el Clásico Nacional. Es mi opinión personal y no lo voy a cambiar porque es lo que siento que piensa la gente».
Estas declaraciones llegan en un momento de alta tensión, con un Cruz Azul que ha mostrado un dominio sólido en el torneo y un América que busca reafirmar su vigencia. Sin embargo, para Daniel Brailovsky, el orgullo de la capital no está en juego bajo la etiqueta de «Clásico», sino simplemente como un obstáculo más en el camino hacia la gloria.















